miércoles, 29 de junio de 2011

JUEGO DE TRONOS

Hace casi un año un rumor se convertía en realidad: La adaptación de Juego de Tronos en formato serie. Y hace tan sólo unos meses se estrenaba en la cadena HBO la primera temporada. Ésta, adapta la primera novela de la saga "Canción de Hielo y Fuego" creada por George R. R. Martin. En la actualidad es un hecho que "Juego de Tronos" es una de las mejores producciones televisivas de los últimos tiempos, y una de las más frescas contribuciones norteamericanas a la caja catódica en lo que va de año.

La adaptación televisiva se centra en la intrincada lucha de cuatro familias (Stark, Lannister, Baratheon y Targaryen) enfrentadas por sus rivalidades personales e intereses, y cuya meta es sentarse en el Trono de Hierro, ostentando así el poder sobre los Siete Reinos. La serie, una suerte de refinado y agudo Falcon Crest medieval, reúne grandes dosis de intriga, disputas políticas, mentiras, sexo y personajes manipuladores, cuya característica principal es su pronunciada ambigüedad. Pocos, de entre los muchos que salen, resultan ser prototípicos. No hay ni buenos ni malos, sólo una encarnizada lucha por el poder en la que todo vale. Y es que precisamente todo, en esta serie, rebosa calidad. Desde sus magníficos títulos de crédito, pasando por su heterogéneo y talentoso reparto, con algunas caras conocidas, como la del actor Sean Bean (Boromir en "El Señor de los Anillos"); hasta la sutileza de su guión, ágil en relatar con astucia los complejos tejemanejes que se traen los impredecibles personajes. De hecho, una de las marcas de la serie es su realismo y su falta de pudor a la hora de reflejar con verosimilitud y madurez una historia escrita para adultos. Juego de Tronos no es una fábula épica, sino una partida de ajedrez, de cuyo tablero es fácil caerse si no se trazan bien los movimientos.

Lo cierto es que el proyecto llevaba forjándose casi dos años, desde que Martin aceptó la oferta de los productores Dan Weiss y David Benioff, hasta que se rodó el capítulo piloto. Éste, como el resto de la serie, se rodó intentando mantener grandes dosis de realismo e intentando prescindir, en lo posible, de efectos digitales. Juego de Tronos ha sido, además, un proyecto íntimamente relacionado con su creador. El escritor, quien rechazó varias propuestas previas, intentando así mantener la integridad de sus creaciones, ha estado muy involucrado en el proyecto. Tanto es así, que él mismo escribirá el guión de un capítulo por temporada. De la primera, suyo es "The pointy end", y hasta la fecha hay apalabradas siete más de unos diez capítulos, para recoger las tramas de seis libros.

La primera temporada terminó el 19 de Junio en EE.UU y el pasado 11 de Julio en España, de la mano de Canal +, que la ha venido emitiendo en castellano. El último episodio fue "Fire and blood", el cual resultó tan adictivo, si cabe, como el resto de la serie. Para continuar con la trama habrá que esperar hasta la próxima primavera, cuando comiencen a emitirse los nuevos capítulos de la segunda temporada. Mientras llega abril de 2012, se puede intentar pasar el mono leyendo el resto de tomos de la saga, entrando en la página web dedicada de Canal + o en la de la cadena HBO . Pues, tal y como reza el lema de la familia Stark, "el invierno se acerca".

jueves, 26 de mayo de 2011

MIDNIGHT IN PARIS

Cuando el espectador va a ver una nueva película de Woody Allen no sabe bien con qué se va a encontrar. Puede que sea una mítica (Annie Hall), un homenaje (Manhattan), una sátira (Si la cosa funciona), un drama (Match Point), una mediocre (Vicky Christina Barcelona), una olvidable (You´ll meet a tall dark stranger) o una joya, una exquisita e inmemorial delicia: Midnight in Paris.

A la postre, lo importante es que el espectador va al cine por Allen y en la mayor parte de las ocasiones sale pensando “lo ha vuelto a hacer”. En el caso de la película que nos ocupa, ha realizado posiblemente su mejor trabajo.

Midnight in Paris no se ve, se degusta. Es una obra redonda, y, además, original (algo difícil de encontrar hoy en día). Owen Wilson resulta ser un actor espléndido (que anda por ahí totalmente desaprovechado), y el esperpéntico guión es difícil de describir, ¿lo mejor? ir, comprar las entradas y vivirlo in situ, que nadie le destripe ni la trama, ni las ironías, ni la brillantez de las frases. Los personajes (todos) resultan de lo mejor de la cinta (sólo me chirría, no sé muy bien por qué, Marion Cotillard) y el genuino contraste entre la familia adinerada made in América y el espíritu bohemio del escritor crean la base de la comedia. Más tarde, la sorpresa nocturna (esa que nadie debe destriparles), dibuja la metáfora de la atemporal pregunta: “¿estamos a gusto con nuestra vida?”.

En fin, nada (incluido el estupendo cartel) se salva de convertir la película en una auténtica maravilla. Todo, en esta medianoche, sabe, además, a la ciudad de la luz. Es un homenaje al mejor París, a esa ciudad fotogénica que tan fácil roba el corazón. Y lo hace perdiéndose no sólo en su ventrículo más rodado, sino en el otro, en el que sólo luce como es debido cuando el reloj da las doce.

Vayan a verla ¡ya! Sin falta.

miércoles, 4 de mayo de 2011

THOR, esto sí que es un Dios.

¿Qué porque, de entre todas las películas que hay, hago una macro-crítica de THOR?
Porque es la caña. La mejor película de la factoría Marvel que he visto en estos últimos años. Mucho mejor que la última X-MEN (infumable) y sus spin-off, mucho mejor que Spiderman uno, dos y tres, (que las dos primeras no son malas, conste, sólo la tercera, otra catástrofe) o el reboot de Superman. Se salvan los Batman de Nolan, porque son brillantes, y tan oscuros como el traje del protagonista.

En cualquier caso, Thor, con su martillo, se las ha cargado a todas de un mazazo.

Me senté en la butaca, con mis gafas de 3D (el único elemento algo innecesario, no hay una diferencia abismal entre la versión tridimensional y la bi), y ya no volví a levantarme. Me quedé tan pegada a la butaca como con la primera de Iron Man, y Thor, incluso, me parece mejor que ésta. Es un producto que rebosa frescura, una peli de Marvel con tinte de clásico instantáneo. Una fuente de versatilidad, originalidad, falta de complejos y naturalidad, cuyo guión se basa en discurrir de forma más bien verosímil que realista, todo es tan improbable como en la vida real, y de ahí que el espectador pueda identificarse incluso con el Dios del trueno.

Su éxito quizá se deba a que su trama se desarrolla más entre los decorados (impresionantes) del mundo fantástico, que entre los “pim pam pums” que se suelen pegar los súper-héroes en la tierra con tanto afán de protegerla. Déjenla explotar, quizá se lo merezca. Además, Thor resulta ser un tío normal, un personaje carismático al que, eso sí, el traje de friki salido de la Comic Con de San Diego le sienta como un Armani. Chris Hemsworth deja claro que es un Dios en la tierra, y no sólo por sus abdominales a camisa descubierta que han hecho suspirar a media sala, sino por sus dotes actorales que hacen frente incluso al grandísimo Anthony Hopkins (Odín, el Top 1 de los Reyes), que encuentra, después de tiempo, un papel hecho a su medida.

Puede que ésta peli sobre el vikingo de la capa y el martillo tenga momentos de flaqueza, precisamente porque tiende a la cursilería efímera, a la moraleja de cuento. Aún así sabe reponerse de esos ínfimos lapsus momentáneos y reafirmar que no hay chicas potentes, que no hay batallas por la Humanidad, que no hay superhéroes, y que no los necesita porque tiene hombres de honor, recuperando un así un concepto mucho más legendario que el de simplemente salvar al prójimo “porque sí”. Thor tiene que aprender una lección de humildad y su padre, que lo destierra, elige la tierra como academia. Allí, despojado de su viril martillo, el rubito de Asgard tiene que lidiar no sólo con el hecho de que romper tazas contra el suelo no atrae más café sino que sin amigos y bueno, sin Natalie Portman (que interpreta a la física Jane Foster) la vida pierde más de un aliciente. Así, curiosamente, en cuanto recupera su martillo, el film ve cómo se escapa el humor que venía arrastrando. Un humor no especialmente sofisticado, pero de nuevo muy humano que funciona en ésta fábula cinematográfica dirigida por Kenneth Branagh, quien precisamente la dota de ese aire Shakespiriano de luchas internas del protagonista. En fin, que una vez el héroe vuelve a calzarse las botas de príncipe heredero y vengador, se da paso a las batallas de sangre contra sangre y al desenlace que, muy a la altura, usa un buen abanico de recursos y nos deja con las vistas de la ciudad dorada (y su castillo-órgano en el medio). Es una batalla intensa, aunque épica es la del primer cuarto, en plena tierra helada, donde el martillo, auténtico prota, demuestra cómo se las gasta y no deja títere con cabeza. ¿Para qué filmar The Avengers cuando semejante artilugio se basta y se sobra? Yo, también quiero uno.

En resumen, este Thor es un film dinámico, divertido, que sabe mantener los tempos y crear personajes con gancho (esos múltiples secundarios), en el que ¡por fin! hay un beso sensual de los buenos, y donde la dirección artística se ha currado un universo-joya increíble de ver. El reparto muy a la altura, borda cada papel y el guión, limpio y claro no se pierde en nimiedades relatando una epopeya pedagógica con grandes dosis de épica. Thor, el más sexy de los héroes, está cincelado para perdurar.

lunes, 4 de abril de 2011

NEVER LET ME GO

La primera vez que pude ver en el cine el tráiler de Never Let Me Go, o como nos ha gustado (mal) traducirla en España “Nunca me abandones”, me quedé fascinada. Y desde ese momento, en el que algo en mi cuerpo se convulsionó, supe que quería verla. Así esperé varios meses a que la estrenasen en tierras patrias (incluida una semana de retraso y drama), y la degusté en pantalla grande, con amiga para charla post-cine Starbucks y debate, y lacasitos para superar el lagrimeo interior.

Cuando vi el tráiler, me conquistaron, así, en principio, la aparición de tres pesos pesados como Keira Knightley, Carey Mulligan y Andrew Garfield. La primera que había estado medio desaparecida salía de entre las tinieblas, la segunda era una potente futura estrella, que película que hace, película en la que eclipsa al resto del reparto; y el tercero un atractivo y talentoso inglés más conocido hasta el momento por el tirón facebook y por ser el futuro Spidey, que por su Bafta a mejor actor de TV por Boy A hace un par de añitos.

Y sabía, también, que había un misterio, intenté no enterarme pero de forma infructuosa, porque leer Cinemanía, Fotogramas y toda revista de cine que se tercie e intentar preservar la inocencia del argumento no van a la par. Luego, resultó que lo contaban a los 20 minutos de la trama… Pero como mi intención poco secreta es la de analizar la película, si no quieres descubrir de que va toda esta historia, no sigas leyendo o como se hace en otras publicaciones, estate atento porque hay ¡¡Spoilers!!

Comentario: A grandes rasgos, o en una crítica sin spoilers (de momento), opino que Nunca me dejes marchar (lo auto-traduzco a mi gusto) es un film tristísimo y desalentador, rodado, eso sí, de forma muy poética que habla sobre emociones muy humanas, y precisamente de preguntarse qué es lo que nos hace humanos va el tema. El final es demoledor, como en sí mismo el mensaje, que se diluye más en lo que no se dice, que en lo que sí. Un drama sin esperanza, que planea con belleza sobre el amor para aterrizar en Carey Mulligan, que está brillante.

Pero poniéndonos serios, lo cierto es que la película, porque la novela en que se basa, del aclamado Kazuo ishiguro, no la he leído (aunque quiero), habla precisamente de –no dejar marchar- o de su opuesto, de dejar ir a quien amas, sin oposición, pero con virulencia interna. Hay temas éticos a tratar, temas sociales, temas de distopía pero en pasado, que tendrá un término pero lo desconozco, y al cabo, de sensaciones humanas. Y precisamente, ¿qué es lo que nos hace humanos? Es la pregunta clave del film y del proceso interno de todos los personajes.

Cathy, Ruth y Tommy, los tres protagonistas, son personajes que se caracterizan por sus graves problemas de comunicación y de transmisión de sus sentimientos, un hecho que da lugar a varias de las escenas cumbres del film, como la ¿declaración? de Tommy a Cathy, llena de una hermosura tan naif como el personaje que la protagoniza. Se caracterizan, también, por su mansedad, no son sólo clones, sino corderos educados en una jaula sin barrotes, para ser donantes de órganos.

Viven en un colegio donde les educan desde la tierna infancia para servir a un fin, su vida tiene un sentido único, el de dar vida a otros, ser buenos donantes, aunque ello les lleve a la muerte. Cathy describe su existencia de forma clara “lo mejor es que lleguen a Cumplir (sus pacientes) la primera vez” es decir, conseguir que se decidan a morir la primera vez que son intervenidos. Ese es su destino, no una consecuencia (como en nuestro caso) inevitable de la vida. Lo que verdaderamente destaca pues, es que sabiendo lo atroz de su final, no se revelen. Se les entiende, en el fondo, pues la única realidad que conocen, a pesar de no vivir totalmente aislados del mundo, es la de crecer, con una caducidad limitada, durante una existencia cuyo propósito no es el de vivir, sino el de dar sin recibir y finalmente claudicar sobre la mesa de operaciones.

Pero el planteamiento principal del film es el de ¿qué es lo que nos hace humanos?

“Buscábamos si teníais alma” les dice al final, el personaje de Charlotte Rampling, “criaturas” son denominados en otro momento. Nunca son realmente considerados por las personas como iguales, sino como soluciones químico-biológicas nacidas de una probeta copiando los genes, como dice Ruth “de la escoria” social. Así pues, quizá no fuera el alma o los dibujos de Tommy, sino el amor lo que les humanizase al máximo, lo único que, en cierta medida, les hiciera echar de menos la vida que van a perder. Un amor, eso sí, sin lucha, un amor sólo de resignación y sufrimiento. Y, en contrapunto, lo que más les deshumaniza es precisamente la apatía del condenado a muerte, su falta del afán de supervivencia. La falta de insurrección.

Los sentimientos de los protagonistas ante estas dos realidades duales y bipolares se materializan en el miedo a la soledad de Ruth, la infantilidad de Tommy y la fría resignación (a favor del cumplimiento del deber) de Cathy.

El Aplazamiento resulta ser una metáfora clara de la esperanza en un futuro que no existe, y el único conato de lucha. Tommy, un personaje basado en la profunda inocencia de su carácter, parece no ser consciente de lo que le espera, pero sus dibujos, dibujos con ¿alma?, testimonian el amor que siente hacia Cathy, así no se trata ya de que tenga esperanza, sino de que ese amor que les humaniza, es lo único que les retiene. Y es precisamente la pérdida del aplazamiento, la pérdida de la esperanza, lo que desarma y desespera a Tommy en otro de los momentos más trágicos de la cinta (ese grito frente a los faros del coche). Son humanos, sufren, pero su camino hacia la muerte es la paradoja que les condena.

Otra cuestión interesante es la fatídica desesperanza del personaje de Ruth, abocado al dolor, la soledad más absoluta (precisamente porque no tiene amor) y quien más profunda e intensamente entiende y se revuelve ante la idea de morir; frente al personaje de Cathy, frío, silencioso, inteligente y avispado, que no sólo comprende la situación, sino que la acata, se hace Cuidadora de aquellos que esperan la muerte, para más tarde, esperarla ella también. Es el producto casi perfecto, un donante que jamás se opondrá a su destino y que, sin embargo, huye inconscientemente de él, perdiendo a quien más ama por el camino. Así, desperdicia 10 años de su vida separada del amor de su vida, porque carece del arrojo suficiente (¿de la humanidad suficiente?) para actuar, para decidir, para vivir. Es un espíritu complejo que parece derrumbarse durante el desgarrador final, cuando llora, al fin, esperando a que Tommy regrese de un limbo al que están todos destinados, degradándose en el proceso, como androides de carne.

En última instancia, cabe, evidentemente, hablar de los planteamientos éticos del film, aquello de vivir mientras otros mueren en una sociedad ¿civilizada? Incitar, en una suerte de campos de exterminio, el deterioro de cuerpos jóvenes, de no-personas sin alma, que no contemplan el futuro más que como el “Cumplir”, el peor sinónimo de muerte y que resume lo ya obvio: que el más allá es su mayor aspiración, su matrícula de honor. Y algo que, inesperadamente les iguala ante esas personas que despiadadamente les crean como incubadoras de vida, pues al cabo: todos cumplimos.

Inevitabilidad e impotencia irrumpen en el alma del espectador atento, en esta cinta tan fría como su protagonista, pero tan cargada de un dramatismo existencial implícito que es imposible no sobrecogerse un poco ante este extraña oda poética sobre el fin de la vida, el amor y lo que nos define. En un ambiente old fashioned de los 50 – 60, la filosofía y el vacío de vivir se abren un hueco en el escaparate de ciencia ficción que plantea los dilemas de Never Let Me Go.

sábado, 12 de marzo de 2011

THE 38rd OSCAR ACADEMY AWARDS

La gala número 83 de los premios Oscar no será recordada como una ceremonia irreverente, divertida y animada, sino como una entrega de galardones dorados más bien sosa, falta de un guión agudo, de sorpresas, espectáculo y sobre todo, ritmo (a pesar de que fuera casi 20 minutos más corta que su predecesora). La postura apática de James franco ha levantado una gran polémica que prácticamente demonizaba la figura del joven actor y ensalzaba, en contraste, la de su partenaire, Anne Hathaway. La realidad es una incógnita, ¿era el guión de Franco tan malo? o ¿lo destrozó él con su falta de actitud? Cualquiera de las dos opciones resulta ridícula. Hathaway, pizpireta (y algo sobreactuada) hizo lo que pudo con una gala sin gancho. ¿Qué salvó la ceremonia? Pues la magnífica y sublime escenografía, en una retrospectiva que rememoraba los grandes logros pasados; unos presentadores que parecían pasárselo mejor que algunos invitados (reconozco que el mejor público de este año ha sido el de los Bafta´s), y unas películas nominadas llenas de calidad y de talento. No hablamos pues de una gala “mala” como muchos críticos tienden a exponer, sino de una gala, en sí misma, un poco falta de glamour, y mucho más anticuada de lo que se podía esperar, cuando los videos de promoción de los presentadores hacían más gracia que las tres horas de ceremonia que se televisaron.


"El Discurso del Rey" se coronó como mejor film del año, una decepción para mí, pues opino que "Cisne Negro" era un film redondo y buenísimo o que incluso la "Red Social" tenía más arrojo que la finalmente ganadora, un excelente empaque británico que sin embargo no aportaba nada nuevo al panorama. Me sorprendió muchísimo el premio a Tom Hooper como mejor director por “El Discurso del rey”, de hecho, se me desencajó la mandíbula. El resto de los premios estuvieron más o menos cantados (secundarios, protagonistas) y verdaderamente TODOS eran más que MERECIDOS, con discursos algo sosos (Firth y Portman) o salerosos y extravagantes (Bale y Leo). "Origen" consiguió, al menos, llevarse cuatro merecidísimos premios técnicos y "La Red Social" (qué guapo estaba Andrew Garfield, aún sin nominación) se llevó un Oscar inaudito por mejor BSO y otro correspondido por mejor guión, además del de montaje. "Valor de Ley", "127 horas" y "Los Chicos están Bien" se fueron de manos vacías, pero todas las películas dejaron el listón muy alto, pues la entrega de premios número 83 rebosaba auténtico talento.


Sobre el look-Oscar 2011, destaco el maravilloso, adecuado y coqueto look de la talentosa (y joven) Halee Stenfield. Así como los estilismos de Cate Blanchet, Anne Hathaway en sus múltiples facetas, Mila Kunis, Halle Berry, Mandy Moore y Michelle Williams. Durante la gala, Reese Witherspoon salió guapísima, al igual que Jude Law y Robert Downey Jr, no así Catherine Bigelow o Bardem y Brolin, auch! EN 20 APUNTES, LO MEJOR Y LO PEOR DE LA GALA





LO PEOR


1-Que el beso entre Barden y Brolin fuera eliminado para la audiencia televisiva. ¿No aprenden estos americanos a ser menos mojigatos? 2-La vergüenza ajena que uno tenía al ver a Kirk Douglas, vital, pero inadecuado. O el cargante discurso de Melisa Leo, falso, recargado y largo. 3-La pareja Pe+Bardem, uno tan de blanco y la otra tan de rojo. Y la falta de actores que dieran vida a la noche (George Clooney, Meryl Streep, Jack Nicholson) en las gradas del Kodadk Theatre. 4-El botox de Billy Cristal, que nos recordó lo mal que pasa el tiempo para algunos actores y en general para las galas, que no remontan. 5-Las caras apáticas y bizarras de James Franco. Y bueno, su extraña actitud durante la gala. 6-La sorprendente (y excesiva) delgadez de Jennifer Hudson, en contraste con la lozanía de Jeremy Renner, muy guapete y gracioso, abrigando a la periodista de Canal + en los previos. 7-Los despistes en el recordatorio a los difuntos: ¿Dónde estaban Berlanga y María Schneider? 8-Las más que sosas (y mal interpretadas) canciones de la gala, no amenizaron nada, sino más bien lo contrario. Junto con la quietud (o sosería) de los discursos, que tampoco ayudaron. 9-El pastelosísimo final coral cantando sobre el arcoíris, que sólo se salvó por la aparición de los ganadores de fondo. 10-El maleducado discurso televisivo de Pepe Colubí, así como el aburrido (y falto en destreza) programa de Canal +. Cansinos.


LO MEJOR 1-La hilarante presentación de los Oscar por sus presentadores (valga la redundancia), bajando en el ascensor de Origen y sobre todo el momento “pato marrón”. 2-La maravillosa escenografía de la gala, rememorando películas míticas como “Lo que el viento se llevó” “Titanic” o “El señor de los Anillos”. 3-Las salerosas (y orgullosas) abuelas de Hathaway y Franco. Y el momento glorioso de éste, vestido de Marylin. 4-La aparición de Kirk Douglas, viejecito pero con más vitalidad (eso sí) que algunos jóvenes de hoy. Su momento bastón fue muy divertido, al igual que sus “you know” incansables. 5-La “coña” improvisada de Justin Timberlake al respecto, justo antes de abrir el sobre, junto a Mila Kunis. 6-La sátira musical a las películas Harry Potter, La Red Social y Crepúsculo (He doesn´t have a shirt?). 7-El magnífico interludio dedicado a las grandes (y míticas) bandas sonoras de la historia del cine, con orquesta en directo. 8-La complicidad y vis cómica de los presentadores Russell Brand y Hellen Mirren. Así como el tándem Jude Law – Downey Jr, geniales (y sexys). 9-La retrospectiva de los grandes momentos de ceremonias anteriores, como el teatro chino de los Ángeles como fondo al premio a Mejor Película, o la re-presentación de Bob (holograma) Hope, dando un premio. 10-La emotiva aparición del gran actor Ellie Wallach; y la mención al genial Jeff Bridges “¿no has tenido suficiente?”, le dijo Sandra Bullock.

sábado, 26 de febrero de 2011

OSCAR 2011 ¡Las mejores películas!

Los Oscar ¡ya están aquí! Mañana 27 de Febrero se dará a conocer qué película se alza ganadora como mejor de la categoría Y como buena e intrépida cinéfila que soy, repaso mis opiniones sobre todos los filmes nominados que me ha dado tiempo a ver (True Grit, Cisne Negro, The kids´re alright, The fighter, El discurso del rey, origen y la Red social). En el tintero se han quedado 127 hours, Toy Story 3, y la aún no estrenada en España, Winter´s Bone.

Mañana va a ser una madrugada excitante llena de chocolate, vestidos, emoción (alguna sopresa postivia, espero) y mucha ilusión. Adoro los Oscar, hablar de cine, ver cine y bueno, acertar en las quinielas!


Añadiendo un poco de leña al fuego, echo de menos la nominación de Nolan como mejor director, la de Jualine Moore o la de Andrew Garfield por su excelente papel en la Red Social. Espero fervientemente que se haga algo de justicia y Cisne Negro sea mejor película, y que su prota (aunque está cantado) se lleve la estatuilla por mejor actriz. Espero también que Zimmer se lleve el Oscar por mejor BSO y no me importará que Firth se lleve el suyo a casa (otro cantado, y merecido), o que la red Social gane mejor director (el genial David Fincher) o mejor guión, lo más acertado de la cinta. Las apuestas están hechas y la suerte echada. Aquí van mis humildes críticas:


TRUE GRIT (Valor de ley) (****)

Es de los Cohen, pero está llena de un dinamismo que hace corto el periplo de los protagonistas durante las dos horas de metraje. Las actuaciones son soverbias, sobre todo la de Hailee Stanfield (no entiendo como está nominada por secundaria, cuando es bien protagonista) tan talentosa como su aguerrido personaje, y Bridges, perfecto (qué voz!). Incluso Damon, en su papel de pijo ranger de Texas, está soverbio. Lo que destila calidad es el intrépido y agudo guion, la espléndida fotografía (el paisaje y la luz son parte firme de la cinta. Y el encuadre del desenlace es brillante) y la música sutil y vaquera de Carter Burwell. La historia destila ambiente western, pero depurado, rediseñando un clásico ya pasado por las cartucheras de John Wayne, pero que sigue sobresaliendo por esos valores que su título ensalza, el honor medievalesco modernizado, puro Valor de Ley.


LOS CHICOS ESTÁN BIEN (****) Es una película que habla sobre la familia, simple y llana, y de sus traumas cotidianos. Poco importa si es o no una pareja de "mamás" la que corona el árbol. La gran naturalidad, sensibilidad y desparpajo del guión y la dirección, permiten visionar un film lleno de frescura, vitalidad y sinceridad. Sin artificio. Annette Bening está soverbia, pero también Juliane Moore, muy bien compenetradas. El resto del reparto (incluida esa estática, rebelde y perdida Waschikowska) es capaz de mantener, con pocas manos, el peso del drama. Contada con pinceladas grises, la trama se queda a medio camino del drama y la comedia sencilla. El final deja un cabo suelto (adrede): el de Marck Ruffalo (desenfadado, sexy y talentoso), personaje que resulta ser el detonante de todos los problemas, inseguridades y falta de comunicación y afecto de la familia de Jules y Nic. La cuestión resulta pues no tanto si hay que crear familas "modernas" como ¿qué derecho tiene alguien a irrumpir en la vida de otros? Haber dado sentido a algo, no tiene porque implicar formar parte de ello. Un guión lleno de matices, donde la relación entre Bening y Moore (donde no hay un estereotipo definido, algo que me parece bastante realista) resulta clave para el brillo de este estupendo film.



CISNE NEGRO (*****) Es sublimemente aterradora. La actuación de Natalie Portman es gloriosa, poderosa, teorrorífica, perfecta. Es la historia de la transformación de una persona en sus peores psicosis. El cisne blanco... ingenuo, contenido, sistemático y el cisne negro... el éxtasis. Nina, la protagonista, se ve inmersa en la búsqueda de la perfección, y en ello recae extraer el lado más oscuro de su inestable personalidad. En este proceso el personaje se pierde y se abandona a una caída libre dolorosa tanto para ella como para el espectador. La música del lago de los cisnes acompaña un guión con tintes de psicodrama y de film de terror, para remarcar con atrayentes (y desconcertantes) personajes secundarios, a la sublime Portman, que lleva en su registro de gestos y sutilezas el estallido de la película, el peso del drama. Es un film increible de principio a fin. Una pasada, no apta para todos los públicos.


THE FIGHTER (*****) Es una película mucho más dinámica y menos socura de lo que se pueda esperar. Es definitvamente espectacular, con un reparto excelente y lleno de talento. Bale hace un papelón, igual que Melissa Leo, Amy Adams e incluso Walbergh (muy contenido). El guión y la música son realmente buenos, y aunque hay partes muy duras, sales del cine con la sensación de triunfo de los protagonistas. Es en el fondo, una historia uqe habla sobre la familia en toda su deimensión.


EL DISCURSO DEL REY (****) Colin Firth, que es todo un actorazo british, desarrolla en esta cinta todo su talento cara a cara a otro peso pesado, el genial Geofrey Rush. No es ésta más que la historia de dos hombres que necesitaban encontrar su lugar y su peso en el mundo, uno como rey, y el otro, como profesional. El guión está lleno de sutilezas, y la ambientación y el vestuario más que a la altura de una película de gran calidad artística y actoral, muy recomendable, y sobre todo en VOS. Espero seriamente que Firth se lleve el Oscar y todo premio que caiga en su camino, porque lo merece por éste, y el resto de sus papeles. Estupenda película.


LA RED SOCIAL (****)

Es una excelente película, donde todo, desde la fotografía, el guión o el elenco de actores, la cadencia y la trama, conforman un drama de altísimo nivel, muy a la altura de su director David Fincher. Sin embargo no creo que sea un clásico, creo que es una gran película, pero le falta un toque esencial, una marca que deja huella en el espectador y que va más allá de la filmico. Nunca podrá ser la naranja mecánica, ni el club de la lucha, ni El Señor de los Anillos, ni Mouline Rouge o Gladiator, películas que contenían una esencia por encima de ellas mismas. Dicho esto (más que nada, reflexión surgida de las altísimas califiaciones de revistas como Cinemanía o Fotogramas) salí ecantanda del cine, porque disfruté mucho, pero me embriagaba una doble sensación agridulce, pues el drama de Eduardo Severin y Matt Zuckerberg deja un calado en el espectador, pero la película tiene un ritmo muy ameno y nada acelerado que está plagado de momentos que reposan el drama, además Andrew Garfield está estupendo.


La película traza las líneas argumentales de la vida: es decir que habla sobre el amor, falta de él, la competitividad, la amistad, la pérdida de ella, la traición, la inteligencia, las buenas ideas, las malas acciones y el éxito o la decepción. Todo está en La Red Social, que toma a Facebook como reclamo pero que habla de mucho más. Explora la complejidad humana y su facilidad para crear y deshacer con la misma celeridad y precisión. El guión es una maravilla, y en la primera escena entre la futura estrella del Millenium americano, Rooney Mara y el clavadito a Zuckerberg, Jesse Eisenberg (en ese bar de la elitista, clasista y un tanto prepotente y sobrevalorada Harvard tal y como se refleja en el film) se deja más que claro cómo y a dónde quiere llegar el protagonista. Y también se refleja el mayor trauma de éste, es decir la pérdida de esa novia que recuerda mucho al fantasma de la navidad pasada de Dickens, y que le deja claro al tío con más amigos cibernéticos y menos reales del mundo, lo que es: un gilipollas.

ORIGEN (*****) Es brillante, es... ALUCINANTE! Combina a la perfección un guión inteligentísimo, un cast inmejorable (con un DiCaprio sobresaliente!), un montaje, fotografía y música maravillosas (Hans Zimmer es brillante) que componen un ritmo dinámico dentro del comecocos de una trama fascinante! Nolan recrea un imaginario sutil, profundo y hermoso que crea la base de un taquillazo con cabeza y alma de mito, amado y odiado a partes iguales. Aunque minusvalorada por la crítica de los Oscar, es, junto a Cisne Negro, lo mejorcito del año. Una Matrícula de Honor directa!

domingo, 20 de febrero de 2011

CRÓNICA DE UNOS BODRIO-GOYAS

Sí en efecto, la han vuelto a fastidiar, de poco sirivió el Teatro real como marco incomparable, ni importó que repitiera Buenafuente, pues tan sólo se consiguió una gala aburrida, falta de ritmo y sorpresas, y cuyo guión no hacía la menor gracia. Además, a falta de un público entregado, el único que parecía disfrutar era el tándem formado por Pilar y Javier Bardem. El resto de las gradas de actores, por no hacer, ni siquiera aplaudían o fingían una sonrisa. Muy triste. ¿Quieren que veamos cine español y ni siquiera saben hacer una gala en condiciones? Por encima de la polémica Sinde-De la Iglesia, primó el buen cine. Pa Negre resultó ser la vencedora con diferencia, con Goyas a los dos actores revelación, a la mejor actriz secundaria y protagonista, al mejor guión, mejor director y mejor película. Mientras, También la Lluvia tuvo que conformase con un mejor actor secundario para Karra Elejalde, cuyo discurso agotó ya el primer cuarto de la gala, Javier Bardem se llevó el Goya a mejor actor principal por Biutiful, y Balada Triste de Trompeta se quedó con las ganas. Proporcionalmente, Buried también salió contenta, con dos merecidísimos Goyas. En cuestión de estilo sobresalieron Silvia Abascal, con un vestido lleno de glamour en blanco y negro con lentejuelas, María Valverde (que sin embargo suspendió con ese horrible peinado) y Elena Anaya, de verde vaporoso. Ninguna de las tres tenía nada que envidiar a las estrellas de los Bafta´s, donde las invitadas no lucieron sus mejores galas, aunque sí que fuera mucho mejor su "gala", que terminó justo cuando empezaba la nuestra.


-En 20 claves: Lo mejor y lo peor de los Goya´s 2011 Lo mejór… 1 El momento canción, uno de los más frescos de la gala, protagonizado entre otros por Paco león y Luís Tosar, que demostró que además de ser buen actor y hacer break dance, sabe cantar. 2 Que Buried se llevase dos más que merecidos premios: mejor guión y mejor montaje. 3 El crudo discurso de Alex de la Iglesia. 4 El buen talante y savoir faire de Rosa María Sardá y Puigcorbé, donde hay calidad hay calidad. El desparpajo de Loles León y Carmen Machí como presentadoras momentáneas, y el tiento de Lola Dueñas, tras el momento Jimmy Jump. 5 El video de Buried en versión concurso televisivo, el único de los sketches que hizo gracia. Y el momento dibujos animados, otro de los pocos que divirtieron, con un Santiago Segura haciendo promoción de Torrente 4. 6 La natural actitud de Marina Comas, monísima recibiendo su Goya entre lágrimas, y la de Laia Marull, merecidísimo premio a mejor actriz secundaria por Pa Negre, con lo que redondea su carrera (ya tiene el Goya por mejor actriz revelación y mejor actriz protagonista). 7 Carlos Areces, cuya falta de nominación resulta escandalosa, y sus chistes al respecto. 8 La reivindicación de Mariscal, a favor de la pantalla grande, a pesar de su discurso deshilvanado. Y el comentarista de TVE, de lo poco de calidad de la gala. 9 “Mi hija lo único que quiere es la foto firmada de Mario casas” parte de un discurso que ejemplifica la naturaleza del público de las salas, y que poco se reconoce en la Academia. 10 El Dios-Resines, y la trampilla, otros de los pocos buenos momentos de la gala. Así como el final de Buenafuente, que empezaba la gala marcando paquete mientras descendía de los cielos y que la acababa yendo hacia los infiernos. Que el final de una gala sea lo mejor, da que pensar.



Lo peor… 1 El momento micrófono de Buena fuente, patético, nada gracioso e innecesario. 2 El extenuante, preparadísimo y larguísimo discurso de Karra Elejalde. 3 La triste copia del modo de presentación de los premios a mejor actor y actriz, calcados de los Oscar 2010. 4 La duración, larga y tediosa. 5 La postura de Pajín, que no aplaudió a Alex de la Iglesia tras su discurso. 6 En general la falta de chispa, de chascarrillos y sorpresas en los premios. 7 Que la gala del año anterior consiguiera ser buena y hayan pifiado la de este año, que encima era 25 aniversario. 8 La falta de chistes críticos y ácidos en el guión de Buenafuente. 9 La cara de decepción mal suavizada de Carolina Bang. Tronchante en contraste con la deportividad de Aura Garrido, guapísima. 10 Que Bardem recibiera más aplausos que el Dalai Lama, y el resto de la gala se quedase falta de ellos, siendo la madre de Buenafuente el público más entregado.